Días Perfectos: Un amanecer tras otro

Cuando te sientas a mirar en Netflix un drama japonés, casi nunca sabes qué esperar. Un tráiler te llama la atención y decides darle una oportunidad a la historia de un hombre de mediana edad que trabaja limpiando los baños públicos del distrito de Shibuya, en Tokio. Hirayama tiene una vida muy simple y muy rutinaria. Trabaja con gran dedicación y pasión sobre los pisos, espejos y toilettes de cada espacio público. Su placer está en lo pequeño: escuchar música rock en casetes mientras se traslada en su furgoneta, descansar en el parque y leer antes de irse a dormir. Se lo ve contento con esa vida que escogió, pese a ser una muy aislada y solitaria. Aunque esconda una herida sin sanar.
Días perfectos (Perfect Days, 2023), dirigida por Wim Wenders, es una película que fue nominada al óscar en 2024 y su actor principal, premiado en el Festival de Cannes de 2023. Los días de Hirayama, demasiado iguales y tranquilos, se narran de forma pausada y repetitiva con el fin de enfatizar el tedio de la rutina. Su filmación es en formato 4:3, lo que da un efecto nostálgico que te recuerda la época de las teles de tubo.
Nuestro protagonista le pone mucho esfuerzo a su trabajo para que le quede como un profesional. Su compañero, un veinteañero inexperto y perezoso se pregunta (al igual que el espectador), ¿por qué es que le pone tanto esmero? Notamos también que es muy callado y disfruta de mirar los árboles, el cielo por las mañanas y a las personas. Aparte, tiene una cámara de fotos con la que se dedica a capturar su alrededor. Es una vida frágil, ajena a los demás.
Frágil como el pasado. Vive en un mundo desconectado en el que se pasa el rato con objetos vintage que no quiere soltar. Revela las fotos que saca y las guarda dentro de cajas. No usa redes, ni mira las noticias, pero parece estar más conectado con lo que pasa a su alrededor que los demás. Siempre se lo ve sonreír y no existe un día malo.

Por momentos parece que estamos frente a alguien con paz y satisfacción personal, una persona que encontró nobleza viviendo en su pequeño departamento, hasta que es interrumpido por la irrupción de su sobrina que no ve desde hace años. Preguntas sobre su pasado lo ponen incómodo. Otra interrupción de su zen sucede cuando vemos su deseo romántico hacia una mujer a la que nunca se atreve a aproximarse.
-Spoilers-
Hay cierta tristeza punzante y contenida dentro de Hirayama. Escenas como la aparición de su hermana pidiendo que vaya a visitar a su padre con demencia nos dejan entrever la profunda contradicción que alberga su alma. Pertenece a una familia rica, ya que la reacción incrédula y preocupada de ella al enterarse de su forma de ganarse la vida lo confirma. Este es un hombre que escogió la simpleza y la humildad, huyendo a un mundo interior afligido al que nadie puede acceder y que el espectador tiene que rellenar.

Cerca del final hay una escena que destaco, en la que un personaje dice que se le desarrolló un cáncer. Para hacerlo sentir bien, el protagonista lo invita a jugar a perseguir la sombra y a través de gestos espontáneos se mueven y ríen, como si de dos niños se tratasen, bajo los postes de luz de la ciudad.
-Fin de spoilers-
Días perfectos es una película que pone su atención en los buenos momentos, esos únicos y efímeros que transcurren en nuestro día a día. Inspira a no detenernos cuando no todo esté bien o aún haya heridas sin sanar, ya que siempre podremos animarnos desde lo mundano, con un juego de sombras, por ejemplo. Aprendemos a gozar de los momentos fugaces e instantáneos con Hirayama al repetir cada día, observando un amanecer que no es igual a otro.
